AGENCIA. Previo al debate en el Senado de la reforma electoral, el Instituto Nacional Electoral (INE) hizo un último llamado a los senadores para reflexionar sobre la vulnerabilidad en la que dejarían al organismo electoral si la aprueban en sus términos.
Juntos, siete de manera presencial y cuatro a distancia, los 11 consejeros electorales advirtieron que la elección del 2024 está en riesgo al mutilar la estructura del INE.
Los consejeros resumieron en cinco puntos el impacto que la reforma provocaría en los próximos comicios presidenciales: al desaparecer las 300 juntas distritales ponen en riesgo la confección del Padrón Electoral, la instalación de casillas, la realización de los cómputos de los votos, el monitoreo de estaciones de radio y televisión, la fiscalización de las actividades de los partidos políticos y de las campañas electorales, y el cumplimiento de las obligaciones para combatir la violencia política contra las mujeres.
Eliminar la estructura permanente subdelegacional del INE y reducir al mínimo el Servicio Profesional Electoral impediría contar con personal calificado como lo ordena la Constitución, según el diagnóstico de los consejeros.
Esto, argumentaron, porque la reforma contempla correr de inmediato al 84.6 por ciento de las plazas que hoy integran dicho servicio civil de carrera, es decir, alrededor de 2 mil 175 empleados.
Se desnaturaliza la función de dirección de los consejeros, en violación abierta a la Constitución, al desaparecer a la Junta General Ejecutiva y crear una Comisión de Administración integrada por cinco integrantes del Consejo.
“Desnaturalizando su función de dirección e implicándolos en tareas administrativas ordinarias como la gestión de los recursos, que son ajenas a su labor de dirección. Además, incorpora a esa Comisión al Órgano Interno de Control, lo que va en contra de su naturaleza jurídica, que supone sólo una función fiscalizadora y no sustantiva”, apuntaron en un pronunciamiento conjunto.
Al fusionar áreas se impacta a decenas de trabajadores “despojándolos” de sus puestos de trabajo, cuando no han cometido falta alguna.
También se compactarían calendarios y alterarían procedimientos, algunos de ellos en temas altamente sensibles, como es la selección de los funcionarios de Mesa Directiva de Casilla que reciben y cuentan los votos de sus vecinos y vecinas.
“Esa alteración conlleva una afectación a las garantías orgánicas y procedimentales básicas que, hasta ahora, han permitido elecciones libres y auténticas”, indicaron.
El consejero Uuc-Kib Espadas cuestionó a Morena, PVEM, PT, al Presidente y los aspirantes a la candidatura presidencial si realmente les sirve una reforma con la que se van a experimentar en la elección del 2024.
“Lo que se está haciendo hoy es obligar a experimentar con una nueva y frágil estructura una elección presidencial que promete ser, como siempre son las elecciones presidenciales, una elección difícil, tensa, y probablemente polarizada.



