El nombramiento del nuevo papa León XIV, el primer pontífice estadounidense en la historia de la Iglesia Católica, ha generado rechazo entre algunos líderes republicanos afines de Trump, quienes lo acusan de ser un religioso “progresista” y alejado del movimiento MAGA (Make America Great Again).
Laura Loomer, teorica conspirativa de extrema derecha y origen judío, lo llamó en redes sociales “PAPA MARXISTA WOKE… Otros Papa de fronteras abiertas. Repugnante”.
Steve Bannon, ex asesor de Donald Trump, lo describió como uno de los candidatos “más progresistas” al papado y advirtió que no ayudaría a la agenda MAGA.
Vince Langman, influencer pro-Trump, ironizó: “Si se preguntan por qué eligieron a un estadounidense como Papa por primera vez… ¡Es un liberal WOKE nunca trumpista! Por eso.
Robert Prevost, de 68 años, nació en Chicago y se formó como misionero en Perú, donde sirvió por décadas como obispo en Chiclayo. En su primer discurso en el Vaticano, habló en español para rendir homenaje a su “querida diócesis de Chiclayo”, destacando la fe de su comunidad.
Aunque su elección fue por católicos en America Latina, su perfil multicultural y su enfoque pastoral en los pobres y migrantes han sido señalados por la derecha estadounidense como prueba de su “alineación con la izquierda”.
Mientras sectores conservadores en Estados Unidos muestran escepticismo, líderes católicos enfatizan que el papado trasciende divisiones políticas. Analistas señalan que las críticas reflejan la polarización en torno a Trump, quien en el pasado h atenido roces con el Vaticano por temas como migración y justicia social.