El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó una orden ejecutiva para declarar el opioide fentanilo como un “arma de destrucción masiva” (WMD), en un evento que críticos señalaron como una estrategia para desviar la atención del desplome en su apoyo ciudadano y el fracaso en la reducción de los precios al consumidor.
Fentanilo como Amenaza Militar
En la Casa Blanca, Trump afirmó que “ninguna bomba causa el daño que esto está haciendo,” y señaló que “entre 200 mil a 300 mil personas mueren cada año,” una cifra que excede las estadísticas oficiales del Centro de Control de Enfermedades (que reportan entre 70 mil y 80 mil muertes anuales).
La orden ejecutiva declara que el fentanilo tiene el “potencial para ser empleado como arma para ataques concentrados de terror a gran escala por adversarios organizados.” Aunque el documento no menciona a México por nombre, identifica a “dos cárteles que son predominantemente responsables de la distribución de la sustancia en Estados Unidos.”
Frontera bajo Control de Cárteles
El mandatario aprovechó la ceremonia para intensificar su retórica sobre la frontera:
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Afirmó que “toda nuestra frontera del suroeste del lado mexicano está bajo el control físico de los cárteles,” a los que calificó de “entidades más violentas” y una “amenaza militar directa.”
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Repitió su amenaza de empezar a atacar a los narcotraficantes “por tierra” en otros países.
Reviven la Medalla de Pancho Villa
Durante el evento, Trump resucitó una condecoración militar histórica: la Medalla de Defensa de la Frontera Mexicana.
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El secretario de Guerra, Pete Hegseth, explicó que se está reviviendo una presea que hace 100 años se otorgaba a militares que participaron en el combate a las fuerzas de Pancho Villa durante la Revolución Mexicana (1916-1917).
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La medalla se otorgará ahora a efectivos que “defienden” la frontera sur de EE. UU. de narcotraficantes e inmigrantes. Trece integrantes de las fuerzas armadas fueron los primeros en recibir el honor.
El presidente concluyó el evento, rodeado de militares y elogios de sus funcionarios, aludiendo a que la gente “se le olvida ahora que la frontera ha estado segura por siete meses,” y buscando reenfocar la atención en sus logros de seguridad.



