La Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) informó que México ha comenzado el envío de agua a Estados Unidos para cumplir con las obligaciones del Tratado de Aguas de 1944. Esta medida ocurre tras un periodo de lluvias que permitió acumular el volumen necesario sin poner en riesgo el suministro interno.
Detalles de la entrega extraordinaria
Para cubrir los compromisos del Río Bravo, el gobierno mexicano implementó una estrategia que utiliza fuentes alternativas:
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Uso del Río San Juan: Se autorizó la entrega de 249 millones de metros cúbicos provenientes de este río, una medida respaldada por el Acta 331 de la Comisión Internacional de Límites y Aguas (CILA).
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Prioridades nacionales: La SRE enfatizó que el envío solo se realiza porque existe disponibilidad operativa. El consumo humano y el uso agrícola nacional están garantizados y son la prioridad absoluta.
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Precedente legal: El Artículo 9 del Tratado permite utilizar estas fuentes para compensar faltantes, asegurando una gestión flexible ante fenómenos climáticos.
Ciclos y plazos: Rumbo a 2026 y 2030
Debido a la sequía histórica del ciclo 2020-2025, México no pudo entregar la cuota completa anteriormente. El Tratado permite ciertos ajustes:
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Compensación a largo plazo: México tiene hasta octubre de 2030 para reponer los volúmenes pendientes del ciclo anterior.
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Plan para 2026: Ambos países deben definir, a más tardar el 31 de enero de 2026, el plan conjunto de entregas para el ciclo vigente.
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Diálogo permanente: El gobierno mantiene comunicación con los usuarios de la cuenca para evitar afectaciones a los distritos de riego mexicanos.
¿Qué establece el Tratado de 1944?
El acuerdo binacional estipula que México debe entregar anualmente un volumen de agua de seis afluentes. Sin embargo, incluye cláusulas de protección:
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Sequía extraordinaria: Permite que el cumplimiento se ajuste en ciclos de cinco años.
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Reposición: Si persisten faltantes por condiciones climáticas extremas, estos pueden cubrirse en el periodo subsiguiente.



