El retorno de Donald Trump al escenario político internacional marca el inicio de un nuevo orden mundial, en el que México se ha convertido en uno de los principales objetivos de Estados Unidos, advirtió Óscar Misael Hernández, investigador de El Colegio de la Frontera Norte (El Colef) y especialista en geopolítica internacional.
De acuerdo con el académico, la relación bilateral entre México y Estados Unidos atraviesa una etapa de alta tensión debido a la falta de atención conjunta a problemáticas estructurales que afectan a ambas naciones, como el narcotráfico y la migración, temas que se han convertido en ejes centrales del discurso político estadounidense.
Hernández explicó que el nuevo enfoque de Washington prioriza acciones unilaterales y presiones directas hacia México, al considerar que no se ha logrado un control efectivo en estos asuntos compartidos, lo que podría derivar en mayores exigencias políticas, económicas y de seguridad para el país.
“El discurso de Trump plantea una reconfiguración del orden internacional, donde Estados Unidos busca imponer condiciones más duras a sus socios estratégicos, y México ocupa un lugar central en esa agenda”, señaló el especialista.
El investigador subrayó que esta coyuntura representa un reto significativo para el gobierno mexicano, ya que las decisiones que se tomen en los próximos meses podrían impactar en la seguridad fronteriza, la política migratoria y la relación comercial entre ambos países.
Finalmente, advirtió que, de no atenderse de manera integral estos problemas binacionales, México podría enfrentar un escenario de mayor presión diplomática y económica, en un contexto global cada vez más polarizado.



