El actor y activista Eduardo Verástegui ha vuelto a encender la polémica tras sus recientes declaraciones contra el “Conejo Malo”. Después de calificar la música del puertorriqueño como “basura tóxica”, Verástegui elevó el nivel de su crítica con un dardo espiritual que ha dividido las redes sociales.
Verástegui no solo cuestiona la calidad artística de Bad Bunny, sino el impacto moral de sus letras en la sociedad. El actor expresó que “ojalá” el cantante “le pida perdón a Dios” por lo que él considera un daño profundo causado a través de su música.
Esta no es la primera vez que el activista arremete contra el género urbano, posicionándose como un férreo defensor de los valores conservadores frente a la cultura popular actual.
La brecha entre el activismo religioso y el fenómeno del reguetón parece más profunda que nunca. ¿Libertad de expresión o responsabilidad social? La discusión está servida.



