En un giro drástico en la política exterior de la región, el presidente Donald Trump confirmó este viernes 13 de febrero de 2026 que planea realizar una visita oficial a Venezuela. Aunque no precisó la fecha, sus declaraciones consolidan la nueva realidad política tras la captura de Nicolás Maduro en enero pasado.
El “buen trabajo” de Delcy Rodríguez
Antes de partir hacia Carolina del Norte para reunirse con las fuerzas especiales que ejecutaron la captura de Maduro, Trump destacó la gestión de la actual presidenta encargada:
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Supervisión de la Casa Blanca: El mandatario afirmó que Delcy Rodríguez está haciendo un “muy, muy buen trabajo” al frente de la transición.
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Reconocimiento: Washington ha validado a Rodríguez como la figura clave para evitar un vacío de poder, bajo la estrecha supervisión del Ejecutivo estadounidense.
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Pragmatismo político: Figuras como Marco Rubio han aceptado esta alianza temporal para garantizar una transición pacífica, proyectando elecciones presidenciales en un plazo de 18 a 24 meses.
Control del crudo: “El petróleo está saliendo”
La columna vertebral de este nuevo acuerdo es el sector energético, donde Estados Unidos ha retomado un papel dominante:
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Reapertura del mercado: Se ha establecido un marco para que petroleras extranjeras (incluyendo la española Repsol) operen bajo el control administrativo de Washington.
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Refinación estratégica: Trump subrayó que las refinerías del Golfo de México son las únicas capaces de procesar el crudo pesado venezolano, asegurando que “nosotros nos encargamos de ello”.
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Licencias del Tesoro: Hoy mismo, la OFAC emitió nuevas licencias que relajan las restricciones, permitiendo servicios de campos petroleros y logística, facilitando que el crudo fluya nuevamente hacia los mercados internacionales.
El destino de Maduro
Mientras se prepara la visita de Trump a Caracas, el expresidente Nicolás Maduro se encuentra en Nueva York enfrentando un juicio
Este anuncio marca el inicio de una era de “asociación productiva” que busca estabilizar la economía venezolana a cambio de un control directo de sus recursos por parte de EE. UU.



