El presidente de Donald Trump volvió a encender la tensión internacional tras asegurar que su gobierno podría “tomar el control” de Cuba en un corto plazo, una vez concluyan operaciones en Medio Oriente.
Durante un evento en Florida, el mandatario afirmó que Estados Unidos podría actuar “casi de inmediato” sobre la isla, incluso planteando el posible despliegue del portaaviones USS Abraham Lincoln cerca de la costa cubana como medida de presión.
Las declaraciones se dan en medio de un endurecimiento de la política estadounidense hacia Cuba, con nuevas sanciones dirigidas a sectores clave como energía, defensa, minería y finanzas, además del congelamiento de activos y restricciones a empresas vinculadas con el gobierno cubano.
Este nuevo paquete también contempla sanciones a entidades extranjeras que mantengan relaciones comerciales con la isla, lo que amplía el impacto económico más allá del territorio estadounidense.
Las autoridades cubanas reaccionaron de inmediato, calificando las medidas como “coercitivas” y acusando a Washington de aplicar un castigo colectivo contra la población.
Aunque no se ha confirmado una acción militar concreta, las declaraciones han generado preocupación a nivel internacional por el tono y el posible impacto en la estabilidad de la región.



