La violencia del crimen organizado volvió a golpear a Guerrero, donde más de 800 familias indígenas fueron desplazadas de sus hogares en la región de la Montaña Baja tras una ofensiva del grupo criminal “Los Ardillos”.
Los ataques se han concentrado en comunidades del municipio de Chilapa de Álvarez, como Tula, Chicahuales y Cauahutitlán, donde habitantes denunciaron agresiones armadas constantes, además del uso de drones con explosivos y armas de alto poder.
De acuerdo con colectivos indígenas, entre los desplazados hay mujeres, niños y adultos mayores que huyeron para salvar sus vidas ante el incremento de la violencia desde el pasado 6 de mayo.
Los pobladores también acusaron presunta inacción de autoridades y señalaron que fuerzas federales habrían abandonado la zona antes de las agresiones.
Ante la crisis, la presidenta Claudia Sheinbaum aseguró que su gobierno brindará apoyo a las familias afectadas y trabajará para garantizar un regreso seguro a sus comunidades.
Aunque en la zona ya se mantiene presencia de la Guardia Nacional y el Ejército, habitantes afirman que los ataques continúan y exigen mayor seguridad para evitar nuevas agresiones.



