SpaceX realizó con éxito el décimo tercer vuelo de prueba de Starship, su megacohete reutilizable, luego de dos intentos cancelados durante la misma semana por fallas técnicas detectadas antes del despegue.
La misión despegó desde Starbase, Texas, impulsada por un propulsor Super Heavy equipado con 33 motores Raptor de nueva generación, como parte del programa de desarrollo del sistema con el que la compañía busca realizar futuras misiones tripuladas a la Luna y Marte.
Durante la prueba, la etapa superior logró desplegar 20 satélites Starlink V3, además de realizar el reencendido de uno de sus motores Raptor mientras se encontraba en el espacio, una de las maniobras clave para validar futuras operaciones orbitales.
SpaceX informó que también se puso a prueba un reingreso controlado de la nave, que concluyó con un amerizaje en el océano Índico, mientras que el propulsor Super Heavy ejecutó las maniobras previstas para su recuperación en el Golfo de México.
La empresa explicó que el vehículo incorporó modificaciones en hardware y software para corregir las fallas registradas durante el vuelo anterior, cuando el propulsor presentó problemas durante el regreso y la etapa superior perdió uno de sus motores antes de completar la misión.
El lanzamiento representa un nuevo avance en el desarrollo de Starship, considerado el cohete más potente construido hasta ahora y pieza central del proyecto de SpaceX para reducir los costos de acceso al espacio mediante un sistema completamente reutilizable.
Con esta misión, la compañía continúa evaluando mejoras en motores, sistemas de control y escudo térmico, con el objetivo de incrementar la confiabilidad del vehículo para futuras misiones espaciales.



