Agencia Reforma
Los adultos centroamericanos utilizan a los niños y niñas como gancho para ingresar a Estados Unidos, y aunque no hay evidencia de que ello funcione, explica el aumento del flujo migratorio de este año, sostiene un análisis de Tonatiuh Guillén y la investigadora del CIESAS, Regina Martínez Casas.
El ex comisionado del Instituto Nacional de Migración y la investigadora del Centro de Investigación y Estudios Superiores en Antropología Social plantean que al menos un tercio del flujo migratorio que ingresa por la frontera sur del País es de menores de edad, lo que ha disparado la estimación de migrantes para este año en más de 850 mil personas, frente a años anteriores en los que oscilaba en 400 mil.
“La abrumadora presencia de niñas y niños migrando no es circunstancial. En gran medida obedece a un aprendizaje colectivo relacionado con el arribo e ingreso a los Estados Unidos”, indican los especialistas en un trabajo para el proyecto Región Transfronteriza México-Guatemala.
“Primero, se ha generalizado la idea de que pedir asilo es una buena alternativa, al menos para permanecer temporalmente en ese país; segundo, se ha generalizado la expectativa de que solicitar asilo acompañado de un menor de edad tiene más posibilidades de ser exitosa ante el sistema migratorio estadounidense”.
Por ello, movilizar a menores de edad se ha convertido en una práctica extendida que requiere analizarse con detalle, agregan.
“En principio, dicho en general y sin excluir situaciones que tienen pleno fundamento humanitario, lo que habitualmente refleja el flujo irregular es un uso, en el sentido instrumental, de niños y niñas”, sentencian.
“Esto implica que es más probable que predomine el interés de los adultos y menos el interés de los infantes, cuando son movilizados como parte de un flujo irregular, que además se realiza en condiciones muy precarias”.
Según el análisis, entre enero y junio de este años 102 mil personas fueron presentadas ante la autoridad migratoria de México, de los cuales 27 mil eran menores de edad y cerca de 7 mil viajaban solos, es decir que 1 de cada 4 niños migrantes que cruzó por México no estaban acompañados.
“La ‘crisis migratoria’ no radica en otro lugar: no es crisis para los Estados, es la crisis de los niños migrantes y de toda una generación que pone en riesgo su futuro”, alertan.