La sede de peleas de el boxeador Saul Alvarez conocido ahora como ‘Canelo’ fue la Escuela Primaria Leyes de Reforma
Aquellos niños que alentaban a ‘Santitos’, diminutivo del primer nombre del púgil jalisciense, no se imaginaban que estaban observando los inicios del que es considerado como la cara del boxeo mundial.
Santos Saúl Álvarez Barragán no peleaba por los millones de dólares que hoy en día se gana sobre el ring, sino para responder al bullying.
“A pesar de ser muy serio, recibía bullying (por pecoso), pero ahí se le veía el carácter. Se juntaban bolas de muchachos para verlo pelear”, recuerda su maestra Lilia Lomelí.
“Le decían mil cosas, que ‘jícama con chile’, que ‘pecoso’, y yo al final le dije: vas a ser el ‘Canelito’, y le comenté: va a llegar el día en que te conozcan más por ‘Canelo’ que por tu nombre, poca gente sabe que se llama Santos Saúl”, añade su mentor José ‘Chepo’ Reynoso.
“Aquí era ‘Santitos’, era un muchachito delgado, muy alegre, muy vivaracho”, añade María Elena Íñiguez, cuyas hijas compartían escuela con Saúl.
Siempre se notó su valentía.
“Cuando tenía 6, 7, 8 años, estuvo en el Pentatlón Deportivo Universitario. Cuando los niños se hacían a un lado para ya no hacer los ejercicios, mi esposo le gritaba ‘güero, vente’ y salía el chiquillo con mucho entusiasmo, con aquellas ganas de salir adelante. “Mi esposo admiraba sus agallas y me comentaba: ‘va a llegar alto, será algo grande’”, agrega Lorena Suárez.
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