“No sé mucho sobre él, pero debe ser alguien especial para el beisbol”, respondió con inocencia Fernando Valenzuela al momento que se le preguntó si conocía quién había sido Cy Young. El restaurante
Little Joe, de Los Ángeles, resultó insuficiente para la conferencia de prensa posterior al anuncio de que el mexicano había ganado el premio como el mejor lanzador de la Liga Nacional, aquel miércoles 11 de noviembre de 1981.
El Toro Valenzuela coronaba su temporada de fantasía con los Dodgers de Los Ángeles al convertirse en el primer pitcher latino en llevarse el Cy Young, galardón que nació en 1956 y que lleva el nombre de quien es considerado como el más grande lanzador de la historia.
El sonorense, quien ese año recibió apenas un salario de 42 mil 500 dólares, no habló de contratos.
El zurdo mexicano concluyó con un récord de 13-7 y 2.48 en promedio de carreras limpias. Fue líder entre los lanzadores de la Liga Nacional en cuatro categorías: juegos completos (11), blanqueadas (8), entradas lanzadas (192) y ponches (180).
En la votación superó a Tom Seaver y Steve Carlton, quienes sumaban tres Cy Young cada uno.
Seaver, quien tuvo récord de 14-2 con los Rojos, perdió apenas por tres votos de diferencia.
Valenzuela, quien luego de ganar la Serie Mundial con Dodgers tomó unos días de vacaciones en México, fue nombrado, semanas después, Novato del Año para convertirse en el primero en la historia de las Grandes Ligas que logra los dos galardones en la misma temporada, hazaña que sigue vigente.
Excélsior