No hay necesidad de una Guerra Fría

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Los presidentes de Estados Unidos y China, Joe Biden y Xi Jinping, lanzaron mensajes conciliadores tras una larga reunión en Bali para fijar los límites de su rivalidad, que también dejó clara sus diferencias sobre Taiwán, después de años de creciente rivalidad entre ambas naciones.

En la paradisíaca isla de Bali, en Indonesia, en vísperas de la mayor cumbre del G20 desde la pandemia, Biden y Xi se encontraron por primera vez en persona como presidentes con el propósito de evitar que las tensiones en distintas materias deriven en un conflicto.

Después de darse la mano y sonreír ante las cámaras, los dos dirigentes se lanzaron a más de tres horas de reunión en la que mostraron cierta sintonía sobre Ucrania, pero dejaron patentes sus diferencias sobre Taiwán.

La cuestión de Taiwán es “la primera línea roja que no debe cruzarse” en las relaciones entre Beijing y Washington, advirtió Xi según un comunicado del Ministerio de Relaciones Exteriores.

Biden, que en varias ocasiones se ha comprometido en defender Taiwán en caso de ataque, criticó las acciones “agresivas” y “coercitivas” de China sobre esta isla con gobierno democrático autónomo pero consideró que Beijing no tienen planes “inminentes” de invadirla.

Las tensiones sobre la isla se multiplicaron en verano con la visita a Taipéi de la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, y unas enormes maniobras militares lanzadas posteriormente por China en la zona.

Pero los contenciosos entre ambas potencias son múltiples y variados: desde la rivalidad comercial a la controversia por los orígenes del covid-19, pasando por los derechos humanos de la minoría uigur en Xinjiang o las libertades en Hong Kong.

Agencia