CIUDAD DE MÉXICO.- La fusión entre el talento de Max Verstappen y el potencial del Red Bull siempre ha dado buenos resultados.
Sin embargo, en las últimas dos carreras, un rival inesperado ha incomodado al campeón del mundo. Sin dar aviso, Sergio Pérez ha cortado la brecha en cada Gran Premio y en clasificación es el mejor de la escudería austriaca últimamente.
En los circuitos urbanos no juega la suerte. Durante la qualy del GP de Azerbaiyán, los de Milton Keynes iban por un último intento para despojar a Ferrari de la pole position.
El monopalza número uno salió primero de pits, algo que no tenía explicación, ya que Verstappen necesitaba de la succión de Pérez para tener un mayor impulso en la recta principal y cerrar de mejor manera la vuelta.
No obstante, el auto 11 de la escudería austriaca no salió, por un problema en el motor, situación que molestó al vigente monarca.
“¿Por qué voy por delante?”, preguntó Max por el radio.
La jugada, en efecto, no funcionó. El joven piloto de 24 años fue tercero, mientras que, con todo y los inconvenientes, Checo lo superó por 65 centésimas de segundo que lo ubican en la primera fila junto a Charles Leclerc.
“El comienzo fue bueno, luego hemos tenido pequeños errores, con problemas para encontrar el equilibrio trasero”, dijo el neerlandés. Lo cierto es que en los entrenamientos libres en Bakú nunca pudo igualar el ritmo de Pérez.
En Mónaco, sucedió lo mismo. El conductor tricolor arrancó tercero y ganó en el Principado, a diferencia de su coequipero que salió cuarto y terminó tercero.
En Arabia Saudita, Pérez se agenció la pole y aunque no subió a lo más alto del podio, demostró que puede ser competitivo y un claro favorito para quedarse con el título 2022 de la F1.
Agencia Reforma