Científicos resolvieron un misterioso caso sobre el hallazgo de 17 esqueletos humanos en un pozo medieval en la ciudad británica de Norwich.
Por medio de análisis de ADN, concluyeron que las personas encontradas en el sitio la mayoría niños eran judíos asquenazíes que fueron perseguidos y eliminados durante el siglo XII
El estudio fue realizado por expertos del University College London, las universidades de Mainz y Cambridge, y el Instituto Francis Crick.
Los investigadores resaltaron que los restos analizados son los genomas judíos más antiguos que se han secuenciado, al tener vínculos estrechos con los judíos asquenazíes modernos.
Determinaron que fueron víctimas de una masacre antisemita registrada oficialmente por parte de los cruzados locales y sus partidarios en Norwich el 6 de febrero de 1190 d.C.
Los restos fueron descubiertos en 2004, pero fue hasta 2011 que el caso cobró relevancia y comenzó a ser investigado a profundidad.