Durante un evento determinado el “día de la liberación”, realizando en el jardín de la Casa Blanca, Donald Trump anuncio un giro radical en política comercial de Estados Unidos. A partir del día de ayer entró en vigor un nuevo esquema de aranceles recíprocos que afectara las importaciones de todos los países, incluyendo a México, aunque de forma diferenciada.
“El tratado fue un desastre. Vamos a necesitar el apoyo del Congreso para acabar con ese acuerdo, el peor de nuestra historia”, declaró Trump en el acto, donde estuvo acompañado por legisladores y lideres sindicales.
Aunque México no aparece en la lista de 60 países a los que se le s impondrán aranceles de manera directa, el País ya enfrenta un arancel del 25% desde el pasado 4 de marzo para productos que nos están protegidos por el T-MEC. Además, desde el 12 de marzo, el acero y el aluminio mexicanos también pagan 25% al ingresar a territorio estadounidense.
Durante su discurso, Trump detalló que a partir del día de hoy:
- Todos los vehículos importados pagarán un arancel global del 25%
- Las partes automotrices fabricadas en Estados Unidos estarán exentas si se integran en autos ensamblados en México
- El acero y aluminio ya pagan arancel desde el 12 de marzo
- Productos mexicanos fuera del T-MEC enfrentan un 25% desde el 4 de marzo
El presidente estadounidense justificó las medidas como parte de una estrategia para reducir lo que considera como un “Subsidio encubierto” a la economía mexicana derivado del déficit comercial.
Sobre México, Trump señaló que el déficit comercial anual con este país asciende a 300 mil millones, cifra que, en sus palabras, representa un subsidio perjudicial para la economía estadounidense. “Los directivos de grandes empresas que fabrican en México y ame prometieron que trasladarán su producción a Estados Unidos”, aseguró Trump, al tiempo que subrayó que su intención es generar millones de empleos con estas nuevas medidas.
El presidente consideró que el Tratado de Libre Comercio con México y Canadá ha sido perjudicial para los trabajadores estadounidenses, y dijo que sus nuevas políticas buscan “restaurar la riqueza de la nación”.
“Necesitamos un cambio estructural para competir en igualdad de condiciones con otras economías del mundo” sentenció.