Estados Unidos negó este lunes ante el Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) que se encuentre en guerra contra Venezuela o que esté llevando a cabo una ocupación del país, luego de la detención del presidente Nicolás Maduro y la decisión de asumir el control temporal del gobierno hasta que se concrete una transición política.
“No hay ninguna guerra contra Venezuela ni contra su pueblo. No estamos ocupando ningún país”, afirmó el embajador estadounidense ante la ONU, Mike Waltz, durante la sesión convocada a petición de países como Colombia, China y Rusia.
El diplomático defendió la detención de Maduro al asegurar que fue capturado como “un narcotraficante” que será juzgado por tribunales estadounidenses por delitos cometidos contra ciudadanos de ese país durante los últimos quince años. Waltz sostuvo que Maduro no era un jefe de Estado legítimo, sino un “presidente ilegítimo” que manipuló el sistema electoral para mantenerse en el poder.
“Si este Consejo confiere legitimidad a un narcoterrorista y le otorga el mismo trato que a un presidente democráticamente electo, ¿qué tipo de organización es esta?”, cuestionó el representante estadounidense.
Waltz explicó que la operación se trató de una “acción policial” realizada conforme a la responsabilidad del presidente de Estados Unidos de proteger a sus ciudadanos, tanto dentro como fuera del país, frente al narcoterrorismo que, aseguró, ha provocado la muerte de miles de estadounidenses.
Asimismo, afirmó que el presidente Donald Trump ofreció a Maduro múltiples salidas diplomáticas antes de proceder con su captura, las cuales —según dijo— fueron rechazadas.
Finalmente, el embajador reiteró que Estados Unidos busca “un futuro mejor para el pueblo venezolano”, enfocado en la estabilidad regional, la paz, la libertad y la justicia. “Estados Unidos no vacilará en proteger a sus ciudadanos del narcoterrorismo y seguirá trabajando por un futuro más seguro para Venezuela y la región”, concluyó.


