El gobierno de Brasil expresó su preocupación por la reciente aprobación de aranceles en México a las importaciones provenientes de China, India, Corea del Sur, Brasil y otros países asiáticos que no tienen acuerdos de libre comercio con México, medida que entrará en vigor el 1 de enero de 2026 y contempla tasas de hasta 50 % en ciertos productos.
Aunque la política arancelaria mexicana no está dirigida exclusivamente a Brasil, la preocupación en Brasilia radica en los efectos colaterales que estas tarifas podrían tener en el comercio bilateral entre ambos países, así como en industrias clave.
Según estudios presentados al gobierno brasileño, las nuevas tasas pueden afectar alrededor del 14.7 % de las exportaciones de Brasil a México, equivalentes a alrededor de 1 700 millones de dólares en 2024, especialmente en bienes intermedios usados en manufactura, lo que podría encarecer los costos de producción y reducir la competitividad de productos brasileños en el mercado mexicano.
Brasil observa con atención porque sus exportaciones industriales —como componentes automotrices, químicos, productos de hule y plásticos— podrían verse impactadas si los elevados aranceles se aplican de manera amplia. Esto representaría un desafío para sectores que dependen del acceso preferencial al mercado mexicano.
La medida forma parte de una estrategia de México para reducir su dependencia de las importaciones asiáticas, fortalecer su industria local y alinearse con políticas proteccionistas similares a las de Estados Unidos. No obstante, países afectados —incluido Brasil— buscan diálogo diplomático y comercio más equilibrado para evitar tensiones que puedan frenar la cooperación económica regional.
Contexto: La aprobación de estos aranceles fue respaldada por el Senado mexicano con la intención de proteger empleos y producción nacional, especialmente frente a la importación masiva de productos asiáticos que compiten con manufacturas locales, aunque ha generado críticas y advertencias de socios comerciales como China y Brasil.



