El caso de Noelia Castillo ha generado conmoción en España tras darse a conocer que, a los 25 años, accedió a la eutanasia luego de un proceso legal y médico que se extendió por más de dos años.
La joven, quien presentaba una discapacidad motriz del 74 por ciento derivada de una lesión medular, así como trastornos mentales que le provocaban profundas depresiones, había solicitado el procedimiento al argumentar un sufrimiento constante e insoportable.
Previo a su fallecimiento, Noelia expresó en entrevista que su decisión respondía a años de dolor físico y emocional. “Yo simplemente quiero irme en paz y dejar de sufrir”, declaró.
El proceso fue avalado tras diversas evaluaciones médicas y jurídicas, y finalmente autorizado por el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, luego de que el caso escalara a instancias internacionales tras la oposición de su familia.
De acuerdo con la legislación vigente en España desde 2021, la eutanasia es legal para personas que enfrentan un padecimiento grave, crónico o un sufrimiento físico o psíquico constante sin posibilidad de mejoría.
El caso ha generado debate en la sociedad española, no solo por la complejidad legal, sino por el perfil de la joven, ya que la mayoría de las solicitudes en ese país corresponden a personas mayores de 60 años con enfermedades avanzadas.
La historia de Noelia Castillo reabre la discusión sobre los alcances de la eutanasia, la salud mental y los criterios para acceder a este procedimiento en distintos países.



