El Congreso del Estado de Chiapas aprobó una reforma legal que autoriza a las corporaciones policiales a portar armas de grueso calibre, una medida que busca fortalecer la capacidad operativa de las fuerzas de seguridad frente a escenarios de alta violencia y delincuencia organizada.
La modificación establece el marco legal para que policías estatales —y, en ciertos casos, municipales— puedan acceder a armamento de mayor potencia, siempre bajo lineamientos específicos de control, capacitación y supervisión. De acuerdo con lo expuesto durante la discusión legislativa, el objetivo central es reducir la desventaja operativa que enfrentan los cuerpos de seguridad ante grupos criminales fuertemente armados.
Autoridades estatales señalaron que la reforma no implica un uso indiscriminado del armamento, sino que estará sujeta a protocolos estrictos, evaluaciones periódicas y procesos de adiestramiento especializado. Además, se contempla que el uso de armas de alto calibre se limite a operativos de alto riesgo y situaciones excepcionales.
La aprobación de la ley ha generado reacciones encontradas. Mientras algunos sectores consideran que la medida es necesaria para reforzar la seguridad y proteger tanto a la ciudadanía como a los propios policías, otros advierten sobre la importancia de garantizar controles efectivos para evitar abusos y violaciones a derechos humanos.
Con esta decisión, Chiapas se suma a otras entidades del país que han optado por actualizar su marco legal en materia de seguridad, en un contexto marcado por la persistencia de la violencia y los retos en el combate al crimen organizado.



