La muerte de al menos seis mexicanos bajo custodia del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas ha encendido alertas sobre presuntas deficiencias en la atención médica dentro de los centros de detención migratoria en Estados Unidos.
Uno de los casos es el de Ismael Ayala Uribe, quien falleció el 22 de septiembre de 2025 a los 39 años, luego de permanecer un mes detenido en el centro de Adelanto, en California. De acuerdo con registros oficiales, el connacional reportó un dolor intenso, calificado por él mismo como “10 sobre 10”, sin que se detectara oportunamente un absceso que finalmente derivó en complicaciones graves.
Según la documentación del propio ICE, el tratamiento brindado se limitó a analgésicos, pomadas antiinflamatorias y suplementos, sin un diagnóstico integral.
Datos oficiales señalan que, desde el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca, 14 mexicanos han muerto bajo custodia directa del ICE, de los cuales al menos seis fallecieron por complicaciones médicas.
Organizaciones como la Unión Estadounidense por las Libertades Civiles han documentado un incremento en este tipo de casos. Durante el primer mandato de Trump se registraron 11 muertes de mexicanos en custodia migratoria, mientras que en el gobierno de Joe Biden fueron cuatro.
Otros expedientes revelan situaciones similares. Lorenzo Antonio Bátrez Vargas, de 32 años, murió tras presentar síntomas graves asociados a COVID-19 en un centro de detención en Arizona, donde, según reportes, no recibió atención médica oportuna pese al deterioro de su estado de salud.
En otro caso, Óscar Duarte Rascón, de 59 años, con múltiples padecimientos crónicos, permaneció bajo custodia pese a su condición médica severa, lo que derivó en complicaciones que culminaron en su fallecimiento en septiembre de 2025.
Un informe elaborado en 2024 por organizaciones como ACLU, Physicians for Human Rights y American Oversight concluyó que el 95 por ciento de las muertes registradas entre 2017 y 2021 en centros del ICE pudieron haberse evitado con atención médica adecuada.
El documento también señala que en la mayoría de los casos hubo diagnósticos incorrectos o incompletos, así como retrasos en tratamientos o intervenciones médicas.
Por su parte, la Oficina de Responsabilidad Gubernamental de Estados Unidos reportó en 2026 que más de la mitad de los migrantes detenidos con posibles enfermedades no recibieron evaluaciones médicas completas, lo que evidencia fallas estructurales en el sistema de atención.
Ante este panorama, organizaciones civiles han reiterado la necesidad de fortalecer los protocolos de atención médica y garantizar condiciones dignas para las personas migrantes bajo custodia.



