En un avance histórico para la astronomía, un equipo internacional liderado por Subo Dong, de la Universidad de Pekín, ha logrado detectar y caracterizar un planeta errante (que no orbita ninguna estrella) midiendo con precisión tanto su masa como su distancia.
El hallazgo, publicado este 1 de enero de 2026 en la revista Science, rompe una de las barreras más difíciles de la astrofísica: determinar el tamaño de mundos que vagan en la oscuridad total del espacio interestelar.
El reto de observar lo invisible
Dado que estos planetas no tienen una estrella que los ilumine ni producen luz propia, no pueden detectarse mediante métodos tradicionales (como el de tránsito). Los científicos utilizaron la microlente gravitacional:
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El fenómeno: Según la relatividad de Einstein, la gravedad del planeta curva la luz de una estrella lejana que pasa detrás de él, actuando como una lupa cósmica.
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La innovación: Por primera vez, se observó el mismo evento simultáneamente desde dos puntos muy distantes:
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Tierra: Mediante los proyectos OGLE (Polonia) y KMTNet (Corea).
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Espacio: A través del telescopio Gaia de la Agencia Espacial Europea, situado a 1.5 millones de kilómetros de nuestro planeta.
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Ficha técnica del “vagabundo” cósmico
La combinación de datos permitió resolver la ecuación de su masa y ubicación:
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Masa: Aproximadamente el 22% de la de Júpiter (unas 70 veces la masa de la Tierra), lo que lo sitúa en la categoría de planeta tipo Saturno.
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Distancia: Se encuentra a unos 3,000 pársecs (aproximadamente 10,000 años luz) de la Tierra, en dirección al centro de la Vía Láctea.
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Identificador: El evento fue catalogado como KMT-2024-BLG-0792.
¿Cómo terminó solo en el espacio?
El hecho de que su masa sea similar a la de Saturno es una prueba crucial para las teorías de formación planetaria.
Los científicos argumentan que este objeto no nació solo (como lo haría una pequeña estrella fallida o enana marrón), sino que probablemente se formó en un sistema solar convencional. Debido a “caos gravitacional” —interacciones violentas con otros planetas hermanos o con su estrella— fue expulsado violentamente hacia el vacío, convirtiéndose en un “huérfano” espacial.
El futuro: El censo de planetas rebeldes
Este descubrimiento es solo el preludio de una nueva era. Se estima que en nuestra galaxia existen miles de millones de estos planetas.
“Este descubrimiento demuestra la efectividad de la técnica de microlente y cómo puede arrojar luz sobre el proceso de formación planetaria”, señaló el astrofísico Gavin Coleman en un comentario adjunto en Science.
La comunidad científica espera que con el lanzamiento del Telescopio Espacial Nancy Grace Roman en 2027, la detección de estos mundos solitarios pase de ser una rareza a un fenómeno cotidiano, permitiéndonos entender cuántos planetas han sido “exiliados” de sus hogares originales.



