La Secretaría de Hacienda y Crédito Público estimó que la deuda pública de México representará el 55 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) en 2027, de acuerdo con los Precriterios de Política Económica entregados al Congreso.
La dependencia proyectó que este indicador se ubicará en 54.7 por ciento al cierre de 2026 y en 53.2 por ciento en 2025, lo que refleja una tendencia gradual al alza en el nivel de endeudamiento.
Hacienda sostuvo que esta proporción se mantiene en niveles comparables y favorables frente a otras economías con grado de inversión similar.
Sin embargo, especialistas han advertido sobre la composición del endeudamiento. El académico del Centro de Investigación y Docencia Económicas, Raúl Feliz, señaló que el país enfrenta un déficit proyectado de 4.1 por ciento del PIB, mientras que la inversión pública representa solo el 2.5 por ciento.
Lo anterior implica que parte del endeudamiento se estaría utilizando para financiar gasto corriente, lo cual, advirtió, no es una práctica recomendable para la sostenibilidad de las finanzas públicas.
“El endeudamiento no es alarmante frente a otros países, pero no debería destinarse a gasto corriente, sino a proyectos de inversión que generen crecimiento”, indicó el especialista.
Añadió que esta dinámica se ha mantenido durante los últimos años, lo que podría debilitar las finanzas públicas si no se incrementa el crecimiento económico o el superávit primario.
Por su parte, el Centro de Investigación Económica y Presupuestaria advirtió que desde 2009 existe un desequilibrio estructural en las finanzas públicas, debido a que el gasto ha superado la capacidad de recaudación del Estado.
El organismo señaló que factores como la caída de ingresos petroleros, el aumento en el gasto en pensiones, transferencias a empresas productivas del Estado y el costo de la deuda han presionado las finanzas nacionales.
De acuerdo con su análisis, el costo financiero de la deuda pasó de 2.1 billones de pesos en 2009 a 4.1 billones en 2026, lo que representa un incremento real de 95.2 por ciento.
Asimismo, desde 2015 el pago de intereses y comisiones de la deuda supera el gasto destinado a la educación pública, lo que refleja el peso creciente del endeudamiento en el presupuesto federal.



