El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, defendió los ataques militares contra Irán al asegurar que representaban la “última y mejor oportunidad” para frenar el desarrollo del programa de misiles de Teherán y eliminar lo que calificó como “amenazas intolerables” contra su país.
En su primera comparecencia en vivo desde el inicio de la Operación “Furia Épica”, el mandatario sostuvo que la República Islámica ya contaba con misiles capaces de alcanzar Europa y bases estadounidenses en el extranjero, y que eventualmente podrían impactar territorio de Estados Unidos.
Trump argumentó que el programa de misiles balísticos convencionales iraní crecía de manera acelerada, lo que, dijo, constituía una amenaza “clara y colosal” para las fuerzas estadounidenses. La ofensiva, realizada en coordinación con Israel, fue presentada por la Casa Blanca como una acción preventiva ante una supuesta inminente escalada militar.
Durante el acto en la Casa Blanca, el mandatario también rechazó versiones de que buscaría terminar rápidamente el conflicto para después desentenderse.
“Yo no me aburro. No hay nada aburrido en esto”, afirmó, al tiempo que señaló que la operación podría extenderse más allá de las cuatro o cinco semanas inicialmente proyectadas, ya que —dijo— Estados Unidos tiene capacidad para prolongarla si lo considera necesario.



