El gobierno de Estados Unidos anunció que asumirá el control y la comercialización de la producción petrolera de Venezuela de forma indefinida, como parte de su estrategia para influir en el rumbo político y económico del país sudamericano.
El secretario de Energía estadounidense, Chris Wright, afirmó este miércoles que Washington mantendrá una supervisión directa sobre la industria petrolera venezolana, incluida la venta del crudo tanto almacenado como el que se produzca en adelante.
“Vamos a comercializar el crudo procedente de Venezuela: primero el petróleo acumulado y almacenado, y luego, de manera indefinida, venderemos la producción que salga de Venezuela en el mercado”, declaró Wright durante una conferencia sobre energía organizada por Goldman Sachs en Miami, ante inversionistas y banqueros internacionales.
El funcionario explicó que las ventas serán administradas por el gobierno de Estados Unidos y que los ingresos se depositarán en cuentas bajo control estadounidense, desde donde posteriormente se transferirán recursos a Venezuela con el objetivo, dijo, de beneficiar directamente al pueblo venezolano.
“Necesitamos tener esa influencia y ese control sobre las ventas de petróleo para impulsar los cambios que son absolutamente necesarios en Venezuela”, sostuvo el exejecutivo de la industria energética.
Las declaraciones se producen en un contexto de alta tensión e incertidumbre tras la operación realizada el pasado fin de semana por fuerzas estadounidenses en Caracas, que derivó en la captura del presidente Nicolás Maduro y de su esposa, Cilia Flores.
Horas después del anuncio, Petróleos de Venezuela S.A. (Pdvsa) emitió un comunicado en el que confirmó que mantiene negociaciones con Estados Unidos para la venta de volúmenes de petróleo, en el marco de las relaciones comerciales entre ambos países.
La empresa estatal señaló que este proceso se desarrolla bajo esquemas similares a los utilizados con compañías internacionales como Chevron y que se trata de una transacción “estrictamente comercial”, basada en criterios de legalidad, transparencia y beneficio para ambas partes.
Hasta el momento, no se han dado a conocer detalles sobre los volúmenes de crudo que serían comercializados ni el alcance total del control estadounidense sobre la industria petrolera venezolana.



