En una nueva y agresiva fase del conflicto regional, la Refinería Mina Al-Ahmadi, una de las instalaciones petroleras más grandes de Oriente Medio, fue blanco de dos oleadas de ataques con drones lanzados por Irán durante la madrugada de este viernes.
El ataque y los da{os de acuerdo con la Kuwait Petroleum Corporation (KPC), el ataque provocó incendios de magnitud en varias unidades operativas del complejo, el cual tiene una capacidad de procesamiento de 730,000 barriles diarios. Los equipos de emergencia y bomberos locales trabajaron intensamente durante horas para sofocar las llamas.
Aunque el Ministerio de Información de Kuwait confirmó que no se registraron víctimas fatales ni heridos, el ataque obligó al cierre preventivo de diversas áreas estratégicas de la planta para garantizar la seguridad del personal y evaluar los daños estructurales.
Este bombardeo no es un hecho aislado. Se produce en medio de la tercera semana de hostilidades entre Irán e Israel/Estados Unidos. La ofensiva iraní contra la infraestructura energética de sus vecinos parece ser una represalia directa tras el ataque israelí al yacimiento de gas South Pars (el más grande del mundo) ocurrido el pasado miércoles.
La noticia ha sacudido de inmediato los mercados internacionales. El precio del petróleo Brent se disparó nuevamente, cotizando cerca de los $108 dólares por barril, mientras que el gas natural en Europa registró alzas de hasta un 25% ante el temor de un desabasto prolongado.
El nuevo líder supremo de Irán, el Ayatola Mojtaba Jamenei, emitió un comunicado advirtiendo que “la seguridad debe ser arrebatada a los enemigos de Irán”, sugiriendo que los ataques a la infraestructura logística y energética continuarán mientras persistan las operaciones militares en suelo iraní.



