MATAMOROS, TAMPS. – El sector de importación de vehículos usados en la frontera norte advierte un panorama de incertidumbre ante la entrada en vigor de la nueva reforma fiscal y modificaciones a la Ley Aduanera en 2026. Los comercializadores califican las próximas medidas como “agresivas” y proponen la creación de una mesa intersecretarial para mitigar el impacto negativo en el comercio internacional.
Repunte en la demanda y costos actuales
A pesar de la preocupación por el futuro cercano, el experto en comercialización Tomás Cantú señaló que el ramo atraviesa un repunte del 20% en la demanda. Esto se debe a que el decreto de importación actual fue extendido sin modificaciones, permitiendo la continuidad del servicio.
Actualmente, el esquema de importación opera de la siguiente manera:
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Franja fronteriza: Modelos 2012 al 2016.
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Importación nacional: Modelos 2017 y 2018.
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El obstáculo: Los costos arancelarios siguen siendo extremadamente altos; en diversos casos, los impuestos superan hasta tres veces el valor real del vehículo según los tabuladores de Aduanas.
El fin del efectivo y mayores sanciones
Uno de los cambios más significativos que genera inquietud es la intención del Gobierno Federal de eliminar gradualmente las operaciones en efectivo. La Secretaría de Hacienda planea exigir que las contribuciones se realicen exclusivamente mediante:
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Transferencias electrónicas.
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Cheques.
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Tarjetas bancarias.
Además, los importadores temen el endurecimiento de las sanciones. Según los expertos, el nuevo marco legal limita el uso de amparos y contempla penas severas, incluyendo la prisión por errores en comprobaciones fiscales, lo que podría empujar a pequeños empresarios hacia la informalidad.
Propuestas del sector para fomentar la formalidad
Para contrarrestar los efectos de la reforma, el gremio automotriz propone soluciones que beneficien tanto al fisco como a la población:
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Reducción de aranceles: Bajar los impuestos para hacer la importación legal más accesible y combatir el mercado de los autos “chocolate”.
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Eliminación de candados: Suprimir la restricción que permite importar solo un vehículo por persona al año.
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Transparencia: Resaltan que, a diferencia de los procesos de regularización extraordinaria, la importación formal cumple con todos los protocolos oficiales, eliminando márgenes para la corrupción.
Los empresarios esperan que el gobierno acceda al diálogo a través de la mesa intersecretarial, buscando un equilibrio que permita mantener la competitividad del sector frente a los estrictos controles hacendarios que se aproximan.



