La relación entre Bogotá y Washington enfrenta su crisis más profunda en décadas. Al menos dos fiscalías federales en Estados Unidos han abierto investigaciones penales preliminares contra el presidente de Colombia, Gustavo Petro, para determinar posibles vínculos con estructuras del narcotráfico.
Las Fiscalías al frente
Las pesquisas están siendo lideradas por las oficinas de los distritos de Manhattan y Brooklyn. El enfoque principal de los fiscales neoyorquinos, en colaboración con agentes de la DEA y del Servicio de Investigaciones de Seguridad Nacional (HSI).
Esta investigación surge en un clima de alta fricción política. Apenas en octubre de 2025, el Departamento del Tesoro de EE. UU. incluyó en la “Lista Clinton” a la esposa del presidente, Verónica Alcocer, a su hijo mayor, Nicolás Petro, y al ministro del Interior, Armando Benedetti, alegando que formaban parte de una red de apoyo financiero ligada al tráfico de drogas.
Por su parte, el presidente Donald Trump ha endurecido su discurso contra el gobierno colombiano, calificándolo recientemente de “poco cooperativo” y descertificando al país en la lucha antidrogas. El mandatario estadounidense ha señalado que, bajo la administración de Petro, la producción de cocaína ha alcanzado niveles récord, sirviendo como base para su estrategia de “mano dura” en la región.
Desde Bogotá, el presidente Petro ha negado tajantemente las acusaciones, describiéndolas como una maniobra con fines políticos para desestabilizar a su gobierno. El mandatario defiende sus resultados, citando la destrucción de más de 18,000 laboratorios y la captura de figuras clave, insistiendo en que “los verdaderos capos viven en ciudades como Madrid, Dubái o Miami”.
Impacto Regional
La apertura de este proceso judicial ocurre mientras en Colombia se calienta la carrera electoral, con candidatos cercanos al oficialismo liderando las encuestas. Analistas sugieren que la presión de Washington podría influir directamente en el tablero político colombiano, tal como ha sucedido en otros países de Centroamérica y el Caribe bajo la actual administración estadounidense.



