Agencia Reforma
PARÍS.- Grupos de los “chalecos amarillos” multiplicaron este sábado los altercados y los actos de vandalismo en diferentes puntos de París, Francia, durante una jornada de protestas que marca su primer aniversario como movimiento, aunque no logró mucha afluencia.
El principal punto de tensión durante horas fue la Plaza de Italia, al sureste de la ciudad, donde manifestantes en su mayor parte con el rostro cubierto para no ser identificados levantaron barricadas y las quemaron junto a varios vehículos.
Los manifestantes destruyeron también paradas de autobús y diferente mobiliario urbano, quioscos, rompieron vitrinas de comercios y atacaron un centro comercial que tuvo que cerrar sus puertas.
La policía reaccionó con cargas y con el lanzamiento de gases lacrimógenos para dispersarlos.
Hasta las 15:00 horas locales habían sido detenidas 61 personas, según el prefecto de Policía, Didier Lallement, que en una conferencia de prensa afirmó que se iban a analizar las imágenes de cámaras para arrestar a otras personas implicadas en los altercados.
El movimiento de los “chalecos amarillos” surgió luego de pequeñas movilizaciones en octubre de 2018 tras el anuncio de un impuesto ecológico a los combustibles, hasta lograr una gran movilización nacional el 17 de noviembre de ese año, calculada en casi 300 mil manifestantes.
Las redes sociales jugaron un papel importante al difundirse videos de franceses molestos con el aumento a los combustibles, en un país donde las grandes distancias a las zonas industriales hacen indispensable que los trabajadores se trasladen en vehículos.
Entre los primeros franceses que manifestaron su inconformidad se reconoce al mecánico Ghislain Coutard, de 36 años, de Narbonne, en el sur de Francia, así como a la hipnoterapeuta y acordeonista Jacline Mouraud, de 51 años, del pueblo de Bohal, en el oeste, quienes publicaron videos en redes sociales que se volvieron virales.
Coutard llamó a la gente a expresar su descontento contra los impuestos a los combustibles con un chaleco amarillo que, explicó, lo portó sin reflexionar, porque lo utiliza en su trabajo.
En el país galo es obligatorio llevar el chaleco amarillo fosforescente en los vehículos desde 2008, para casos de emergencia, por lo que todo conductor tiene uno en su auto y desde finales de 2018 se ha convertido en un símbolo de solidaridad que ha traspasado las fronteras.
Ante las presiones por las marchas de los sábados, donde sucedían una serie de bloqueos en carreteras y gasolineras, violencia contra la policía antidisturbios, saqueos en oficinas públicas y propiedades privadas, pintas contra el Presidente Emmanuel Macron en monumentos, como fue en el Arco del Triunfo, el Gobierno francés cedió cancelando los aumentos.
Pese a la eliminación de la medida de la ley de Presupuesto para 2019 de Francia, las manifestaciones continuaron porque las demandas se ampliaron contra los bajos salarios, la desigualdad social y contra las políticas de Macron.


