Ciudad Juárez está experimentando un nuevo fenómeno en su crisis migratoria: familias extranjeras que habían logrado independizarse y rentar viviendas están regresando a los albergues debido a la falta de empleo estable y al aumento en los costos de alquiler, que oscilan entre 3,000 y 8,000 pesos mensuales.
Francisco González, pastor y representante de la Red de Albergues ‘Somos Uno por Juárez’, explicó a EFE que este retorno no se debe a nuevos flujos masivos, sino a la imposibilidad económica de muchas familias para sostenerse fuera de los refugios.
Barreras Económicas y Recursos Limitados
González señaló que la dificultad principal es encontrar un trabajo estable que les permita cubrir los altos costos de renta.
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Una vivienda básica puede costar 3,000 pesos o más, y una casa más amplia, necesaria para familias numerosas, puede costar entre 5,000 y 8,000 pesos al mes.
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El pastor también advirtió que los albergues enfrentan la reducción de ayuda por parte de organismos internacionales, lo que limita sus recursos.
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Actualmente, la Red ‘Somos Uno por Juárez’ atiende a un total de 206 personas en 10 albergues.
A pesar de las limitaciones, los refugios continúan ofreciendo servicios gratuitos como techo, alimentación, vestimenta y atención médica.
Buscando el “Sueño Mexicano”
Uno de los migrantes que tuvo que regresar al Albergue Vida es Freddy Adonay Torres Vázquez, originario de Honduras. Torres explicó que vino a Juárez con la meta de conseguir un buen trabajo y establecerse legalmente en México, sin intención de cruzar a Estados Unidos.
Relató que, tras perder su empleo temporal y no poder pagar la renta, tuvo que buscar refugio nuevamente en el albergue junto a su esposa y dos hijos.
Llamado a la Integración
Ante esta situación, el pastor González hizo un llamado urgente a las autoridades migratorias y a las empresas locales para que faciliten oportunidades de empleo a quienes buscan integrarse legalmente en Juárez.
El pastor advirtió que es preferible que los migrantes permanezcan en un albergue a que estén en la calle o que sean “invitadas a formar parte de algún grupo delictivo”, especialmente aquellos que no pueden regresar a sus países debido a problemas políticos o crisis.



