María de los Ángeles Medrano Cantú, de 61 años, una mujer desalojada en Matamoros, con la voz entrecortada y en medio de una situación de vulnerabilidad, lanzó un llamado urgente a las autoridades para recibir apoyo y poder acceder a una vivienda digna, luego de ser desalojada junto a su esposo por la persona que les rentaba la casa.
“Nos sacaron de donde vivíamos y no tenemos dónde estar… solo queremos una casita para vivir tranquilos”, expresó. https://www.facebook.com/share/v/1Cc7d8im5a/
Del desalojo a vivir en la calle
María relató que fue el año pasado cuando perdieron su vivienda, la persona que le rentaba el domicilio los saco de la vivienda, lo que los obligó a deambular por las calles durante semanas, dependiendo de la solidaridad de terceros para sobrevivir.
“Estuvimos en la calle vagando… primero un señor nos ayudó, pero luego nos dijo que nos fuéramos porque ya era mucha carga”, explicó.
Durante ese periodo, incluso permanecieron en las inmediaciones del Seguro Social, donde algunas personas les brindaron comida y apoyo ocasional.
Refugio temporal, pero sin seguridad
Actualmente, la pareja se encuentra en un albergue para personas en situación de calle, al que llegaron gracias al apoyo de una pastora. Sin embargo, María advierte que las condiciones no son adecuadas para ellos.
“Ahí estamos, pero hay personas que no están bien de la cabeza y he tenido problemas con algunas mujeres”, señaló.
A pesar de reconocer la ayuda recibida por parte de la administración del lugar, la mujer insiste en que no es un entorno seguro ni estable para su situación.
Enfermedades agravan su vulnerabilidad
La situación se complica aún más debido a su estado de salud. María padece diabetes, hipertensión y problemas de ciática, mientras que su esposo también enfrenta limitaciones que le impiden trabajar.
“Estamos enfermos… yo tengo diabetes, presión alta, pero me estoy controlando”, comentó.
Sin respuesta de instituciones
Al buscar apoyo institucional, María asegura que no han recibido soluciones concretas.
“Fuimos al adulto mayor, pero no nos resolvieron nada de lo que estamos pidiendo”, dijo.
Por ello, ahora dirige su mensaje directamente a las autoridades, solicitando intervención urgente ante su caso.
Dispuesta a trabajar por un techo
Lejos de pedir ayuda sin ofrecer algo a cambio, María dejó claro que está dispuesta a trabajar en labores domésticas para quien pueda brindarles un espacio.
“Yo puedo barrer, trapear, hacer de comer… lo que me pongan a hacer, pero que nos den una casita para mí y para mi esposo”, afirmó.
Llamado urgente a autoridades
En su mensaje final, María hizo un llamado directo a las autoridades de Matamoros para que atiendan su situación y la de su esposo, quienes hoy viven en incertidumbre.
“Les pido a nombre de Dios que nos ayuden… queremos salir adelante y tener un lugar donde estar tranquilos”, expresó.
Actualmente, ambos permanecen en un albergue conocido como “El Indigente”, donde pueden ser localizados mientras esperan una respuesta que les permita recuperar estabilidad y dignidad.



