El León XIV encabezó la Misa Crismal de Jueves Santo en la Basílica de San Pedro, dando inicio a su primera Semana Santa como pontífice, donde hizo un llamado a construir una Iglesia alejada de la prepotencia y las “lógicas de dominio”.
Durante la ceremonia, celebrada este 2 de abril en el Vaticano, el líder de la Iglesia católica subrayó que el bien no puede surgir desde el poder ni la imposición, sino desde el servicio, el respeto y el diálogo.
“Es prioritario recordar que ni en el ámbito pastoral, ni en el ámbito social y político, el bien puede provenir de la prepotencia”, expresó durante su homilía ante miles de fieles y miembros del clero.
El pontífice destacó que la misión evangelizadora debe centrarse en el acompañamiento cercano, el servicio desinteresado y la renuncia a estrategias de control o imposición, al tiempo que reconoció que históricamente esta labor ha sido distorsionada en algunas ocasiones por prácticas alejadas del mensaje cristiano.
En el marco del Jueves Santo, celebración que marca el inicio del Triduo Pascual, también se llevó a cabo la renovación de los votos sacerdotales y la bendición de los óleos que se utilizan en sacramentos como el bautismo, la confirmación y la unción de los enfermos.
León XIV insistió en que la Iglesia debe actuar sin signos de poder y con una actitud de apertura, especialmente en contextos donde la secularización es más evidente, evitando considerarlos espacios de confrontación.
Asimismo, recordó figuras como Óscar Arnulfo Romero y Joseph Bernardin, a quienes puso como ejemplo de entrega y compromiso incluso en escenarios adversos.
El pontífice, elegido en mayo de 2025, continuará con las celebraciones litúrgicas propias de la Semana Santa, incluyendo la misa de la Cena del Señor, el Vía Crucis en el Coliseo de Roma y la misa de Pascua, que culminará con la bendición “Urbi et Orbi”.



