La renuncia de Geovanni Barrios Moreno como secretario de Seguridad Pública, Tránsito y Vialidad en Reynosa no puede leerse solo como un “cierre de ciclo”, sino como otra muestra más del fracaso de las autoridades para enfrentar la inseguridad real que vive la ciudad. Reynosa figura entre los municipios con mayor percepción de inseguridad en México, donde más del 70 % de la población se siente insegura en sus calles, hogares y espacios públicos.
Mientras Barrios elogia su paso por la corporación, la realidad es que la ciudad ha visto persecuciones, vehículos dañados por criminales, policías lesionados y operativos que parecen reaccionar a los hechos en lugar de prevenirlos.
Por su parte, el alcalde Carlos Peña Ortiz ha tenido que reconocer públicamente la falta de policías suficientes para cubrir la ciudad, lo cual no es solo una advertencia, sino la evidencia de que falta planeación y estrategia efectiva. Además, las quejas ciudadanas por extorsiones de agentes de tránsito y corporaciones mal evaluadas reflejan una grave falla institucional que nadie ha sabido corregir.
No basta con discursos; cuando la violencia organizada, el temor constante y la ineficacia de las autoridades son el pan de cada día, la renuncia de un secretario de seguridad solo deja claro que no se logró lo que más necesitaba Reynosa: seguridad verdadera para su gente.



