La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo fue enfática al asegurar que la reforma electoral que enviará este lunes al Congreso no representa una amenaza para la estabilidad económica ni para los compromisos internacionales de México. Durante su conferencia matutina, subrayó que la propuesta está diseñada para fortalecer la democracia interna sin generar incertidumbre en los mercados o afectar el clima de inversión, enviando un mensaje directo de tranquilidad al sector privado y a los socios comerciales del país en el marco del T-MEC.
La mandataria defendió que la iniciativa es un asunto de principios y soberanía que busca modernizar el sistema político mediante la eliminación de las listas plurinominales, un compromiso que asumió desde su campaña. Sheinbaum descartó que la desaparición de estas “cuotas de poder” constituya un retroceso democrático; por el contrario, sostuvo que al obligar a todos los candidatos a buscar el voto directo en territorio, se fortalece la legitimidad de las instituciones, lo cual es visto positivamente por los inversionistas que buscan un país con un estado de derecho sólido y representativo.
En su mensaje a los empresarios, la jefa del Ejecutivo aclaró que la reforma no pretende regresar al control gubernamental de las elecciones ni reducir la pluralidad política. Precisó que se mantendrán los 11 consejeros del Instituto Nacional Electoral y que la autonomía del organismo no está en duda, centrando los ajustes únicamente en la racionalidad de los salarios y la austeridad presupuestaria. Con esta claridad, la presidenta busca separar la agenda de eficiencia administrativa y representación popular de cualquier narrativa de inestabilidad que pudiera inquietar a los mercados financieros.
Finalmente, Sheinbaum reiteró que no entrará en negociaciones con los partidos políticos para mantener los privilegios de las listas de representación proporcional, incluso si esto implica tensiones con sus aliados del PT y PVEM. Al confirmar que la reforma respeta el equilibrio de poderes y la certidumbre jurídica, la presidenta reafirmó que México sigue siendo un destino atractivo y seguro para el capital extranjero, donde la transformación política camina de la mano con el respeto a los acuerdos comerciales vigentes.



