El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, reconoció que en ocasiones cierra los ojos durante las reuniones con su gabinete porque le resultan “aburridísimas”, aunque aseguró que escucha todo lo que se dice.
En una entrevista con New York Magazine, publicada este lunes, el mandatario, de 79 años, explicó que estos encuentros pueden extenderse por varias horas, lo que lo obliga a recostarse mientras presta atención.
“Son larguísimas. La última vez duraron tres horas y media. Me echo hacia atrás, escucho cada palabra y muevo la mano para que sepan que estoy atento”, afirmó.
Las declaraciones surgen en medio de cuestionamientos sobre su estado de salud, luego de que se le ha visto dormitando en actos públicos y por la aparición recurrente de moretones en sus manos. Trump ha atribuido estas marcas a golpes accidentales y a estrechar muchas manos.
La Casa Blanca informó el año pasado que el presidente padece insuficiencia venosa crónica, una condición común en personas mayores, aunque aseguró que goza de “excelente salud”.



