El estado de Colima enfrenta una nueva escalada de violencia vinculada a la disputa entre grupos del crimen organizado por el control del puerto de Manzanillo, uno de los más importantes del Pacífico mexicano y considerado un punto estratégico para el tráfico de drogas y mercancías ilegales.
En medio de este escenario de tensión, el asesinato del líder ganadero Samuel González Rodríguez ha intensificado el clima de temor entre los habitantes del municipio de Cuauhtémoc, donde el crimen ocurrió el pasado 3 de marzo.
Asesinato que sembró miedo
Samuel González, de 69 años y presidente de la Asociación Ganadera de Cuauhtémoc, fue atacado a balazos cuando salía de un rancho ubicado en la colonia La Lagunilla. De acuerdo con reportes, hombres armados lo interceptaron mientras se desplazaba en su camioneta y dispararon en repetidas ocasiones.
El dirigente fue trasladado de emergencia a un hospital, pero murió durante el trayecto debido a la gravedad de las heridas. La Fiscalía de Colima abrió una investigación por homicidio calificado para esclarecer el caso.
Tras el crimen, habitantes de la zona han optado por el silencio. En el centro de Cuauhtémoc las calles lucen semivacías y muchas personas prefieren no hablar sobre el asesinato por temor a represalias.
La importancia del puerto de Manzanillo
La violencia en Colima está estrechamente ligada al control del puerto de Manzanillo, considerado una de las principales puertas de entrada de mercancías y drogas al país. Diversos grupos criminales buscan dominar este punto estratégico para el tráfico internacional de cocaína y otros cargamentos ilícitos provenientes principalmente de Sudamérica.
Esta disputa ha provocado enfrentamientos entre organizaciones criminales como el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) y otras células locales que operan en la región.
Violencia en aumento
Colima ha registrado en los últimos años altos niveles de homicidios en relación con su población, una situación que analistas atribuyen a la pugna entre grupos delictivos por rutas de narcotráfico y control territorial.
Además, la reciente muerte del líder del CJNG, Nemesio Oseguera Cervantes, “El Mencho”, detonó episodios de violencia y disturbios en varios estados del país, incluido Colima, donde el grupo criminal mantiene fuerte presencia.
Un clima de miedo
Mientras las investigaciones continúan, el asesinato de Samuel González se ha convertido en un símbolo del ambiente de inseguridad que se vive en la región.
En muchas comunidades del estado, la violencia ha provocado que los ciudadanos reduzcan sus actividades públicas y eviten hablar sobre los hechos, reflejando un clima de miedo que se extiende más allá del crimen organizado y alcanza a la vida cotidiana de la población.



