El proyectil que provocó la muerte de Aranza Adailini, de siete años, durante los bloqueos del pasado 29 de octubre en Matamoros, tuvo una trayectoria de arriba hacia abajo, confirmó el fiscal general de Justicia de Tamaulipas, Jesús Eduardo Govea Orozco.
De acuerdo con los primeros estudios periciales, la bala atravesó la carrocería del vehículo en el que viajaba la familia y terminó impactando en el cráneo de la menor, quien se encontraba en el asiento trasero.
En entrevista con Azucena Uresti, el fiscal detalló que el proyectil recuperado podría corresponder a un arma calibre 7.62. Sin embargo, todavía se realizan pruebas de balística para determinar su procedencia y confrontarlo con registros de armamento de corporaciones de seguridad.
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Observaron helicóptero previo al disparo que mató a Aranza en Matamoros
Sobre las circunstancias del ataque, la madre de Aranza, quien también recibió un disparo en una pierna, declaró que momentos antes había observado un helicóptero sobrevolando el área. La familia refiere haber escuchado dos detonaciones.
Los testimonios señalan que, después del primer disparo, los integrantes de la familia descendieron del vehículo, mientras la madre permaneció en la parte trasera e intentó proteger a la niña, sin lograr evitar que fuera alcanzada por el segundo proyectil.
La Fiscalía investiga si el disparo pudo provenir de un helicóptero de la Guardia Estatal, como señalan los familiares. Para esclarecerlo, solicitó registros de vuelo e informes a distintas corporaciones, ya que la trayectoria y el calibre identificados todavía no permiten establecer quién realizó el disparo.



